sábado, 22 de julio de 2017

* MISI - Evangelio XVI Domingo del tiempo ordinario Mt 13, 24-43

Parábola del GRANO DE MOSTAZA
Mt 13,24-43: Dejadlos crecer juntos hasta la siega.

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente:

-«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Enton­ces fueron los criados a decirle al amo:

"Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sa­le la cizaña?"

Él les dijo:

"Un enemigo lo ha hecho."

Los criados le preguntaron:

"¿Quieres que vayamos a arrancarla?"

Pero él les respondió:

"No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el tri­go. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores:

'Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.'"»

Les propuso esta otra parábola:

-«El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es mas alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.»

Les dijo otra parábola:

-«El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la ama­sa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente.»

Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada.

Así se cumplió el oráculo del profeta:

«Abriré mi boca diciendo parábolas, anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo.»

Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle:

-«Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.»

Él les contestó:

-«El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la ci­zaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles.

Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.»

sábado, 15 de julio de 2017

* MISI - Evangelio XV Domingo del tiempo ordinario Mt 13, 1-23

Mt 13,1-23: Salió el sembrador a sembrar.

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta ente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas:

-«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron.

Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó.

Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron.

El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, se­senta; otros, treinta.

El que tenga oídos que oiga.»

Se le acercaron los discípulos y le preguntaron:

-«¿Por qué les hablas en parábolas?»

El les contestó:

-«A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni enten­der. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías:

"Oiréis con los oídos sin entender;

miraréis con los ojos sin ver;

porque está embotado el corazón de este pueblo,

son duros de oído, han cerrado los ojos;

para no ver con los ojos, ni oír con los oídos,

ni entender con el corazón,

ni convertirse para que yo los cure."

¡Dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vo­sotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.

Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador:

Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Malig­no y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.

Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe.

Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se que­da estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno.»

sábado, 8 de julio de 2017

* MISI - Evangelio XIV Domingo del tiempo ordinario Mt 11, 25-30

Mt 11,25-30: Soy manso y humilde de corazón.

En aquel tiempo, exclamó Jesús:

-«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

sábado, 1 de julio de 2017

* MISI - Evangelio XIII Domingo del tiempo ordinario Mt 10, 37-42

* Mt 10,37-42: El que no toma su cruz no es digno de mí. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí.

"El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.

El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí.

El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.

"Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado.

"Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá.

"Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa."

sábado, 24 de junio de 2017

* MISI - Evangelio XII Domingo del tiempo ordinario Mt 10,26-33

* Mt 10,26-33: No tengáis miedo a los que matan el cuerpo.

"No les tengáis miedo. Pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse.

Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados.

"Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna.

¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre.

En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados.

No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos.

"Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos;

pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos.

sábado, 17 de junio de 2017

*MISI - Evangelio del Corpus Christi

Jn 6,51-58: Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:

– «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»

Disputaban los judíos entre sí:

– «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»

Entonces Jesús les dijo:

– «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hom­bre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resu­citaré en el último día.

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera be­bida.

El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.

El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mi.

Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vues­tros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.»

de este pan vivirá para siempre.»

sábado, 10 de junio de 2017

* SMdani, el cura youtuber, gamer y profesor de Religión

Daniel Pajuelo, religioso marianista sacerdote. Es también youtuber, rapero, gamer del juego Minecraft, profesor de Religión, ingeniero informático y sigue...
Es interesante su trabajo con el videojuego Minecraft en las clase de Religión.

Su webs y su canal de Youtube:


MISI - Evangelio Domingo Santísima Trinidad (Jn 3, 16-18)

Jn 3,16-18: Dios mandó su Hijo al mundo, para que el mundo se salve por él.

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. 

sábado, 3 de junio de 2017

*MISI - Pentecostés

Jn 20,19-23: Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo.

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:

- «Paz a vosotros.»

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:

- «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.»

Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:

- «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»

sábado, 27 de mayo de 2017

* MISI - Evangelio Domingo Ascensión Mt 28, 16-20

Mt 28,16-20: Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra.

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo:

-«Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»

jueves, 25 de mayo de 2017

* Nunca he conocido a nadie que no quiera ser feliz. Carta de Don Ginés a Jóvenes Católicos.


Querido amigo/a:
La verdad es que me cuesta trabajo ponerme delante del ordenador y escribir sin conocerte, me gustaría ponerte rostro, saber quién eres, cuáles son tus inquietudes, qué esperas de la vida, y también dónde están tus preocupaciones. Pero no importa, pienso que eres uno de los jóvenes de mi diócesis a quien conozco, o los que me encuentro por la calle, o, quizás, con los que comparto el asiento en el tren. En definitiva, eres un joven, una joven, que quiere compartir este corto espacio de tiempo, el que se necesita para leer  las líneas que hay a continuación.

La primera palabra que me viene a la mente es: felicidad. Nunca he conocido a nadie que no quiera ser feliz. Todos queremos y buscamos ser felices. La felicidad es un destino común a la humanidad, quizás la diferencia está en lo que entendemos por felicidad, y, mucho más, en el camino que tomamos para encontrarla o conseguirla. Pues si la felicidad es la aspiración humana por excelencia, es más pasional en los jóvenes; diría que la búsqueda es más intensa. Ser feliz para un joven es realizar sus expectativas, vivir en esperanza.

Sin embargo, tengo con frecuencia una preocupación. Me preocupa el engaño de la cultura actual que viene a decirte: ser feliz es no tener problemas, ni sufrimientos, ni preocupaciones. Este postulado os está condenando, nos está condenando a no ser felices nunca, porque siempre habrá en nosotros un problema, o una preocupación, o un sufrimiento. El secreto de la verdadera felicidad es aprender a ser feliz en medio de los problemas, los sufrimientos y las preocupaciones; las tengo, podemos decir, pero no me quitan la felicidad que es mucho más íntima, más profunda.

La felicidad, aunque es un don, nunca viene a buscarte, tienes tú que salir a encontrarla. Recuerdo las palabras del Papa Francisco en la JMJ de Cracovia cuando os alertaba sobre la tentación de confundir la felicidad con un sofá. “Un sofá que nos ayude a estar cómodos, tranquilos, bien seguros. Un sofá —como los que hay ahora, modernos, con masajes adormecedores incluidos— que nos garantiza horas de tranquilidad para trasladarnos al mundo de los videojuegos y pasar horas frente a la computadora. Un sofá contra todo tipo de dolores y temores. Un sofá que nos haga quedarnos cerrados en casa, sin fatigarnos ni preocuparnos”. Esa no es la felicidad, sino el engaño de los que quieren jóvenes domesticados que digan a todo que sí; jóvenes que no piensen demasiado y todo lo dejen en la piel, en la pura y dura sensibilidad. Esa felicidad narcotizada, esos jóvenes domesticados, son la imagen de la ausencia de libertad, y como consecuencia, de la falta de entusiasmo, ilusión y alegría.

Entonces, podríais decirme, haznos una propuesta de felicidad auténtica, de la buena. Pues también lo haría con una sola palabra: Jesucristo.
En el Evangelio, Jesucristo se presenta como el camino, la verdad y la vida. El camino de la felicidad es Cristo. En Él encontrarás la coherencia a la que tanto valor das, la honradez y la autenticidad que tanto admiras y deseas. Jesucristo es un camino no exento de dificultades, pero es un camino con final feliz, porque Él mismo lo ha recorrido ya, compartiendo con nosotros todo, hasta la muerte, para sacarnos de ella.

Jesucristo es la verdad. La verdad es luminosa y revela lo que somos, lo que es el mundo, incluso quien es Dios. Quizás has oído a alguien decir que vivimos en la época de la postverdad. El diccionario Oxford ha elegido la palabra “postverdad” como la más relevante en el año 2016. Es decir, que es menos importante lo que de verdad es, o lo que ocurrió, que la emoción. Jesucristo es verdad, no es una idea o una emoción. Él no engaña, no esconde, es transparente y limpio. En el Señor no hay doblez.

Porque es el camino y la verdad es también la vida. Ante Jesús de Nazaret podemos preguntarnos con todo derecho: entonces, ¿qué es la vida? La vida no es una posesión absoluta para hacer lo que me da la gana. La vida encierra un curioso secreto, cuando se la guarda uno, la pierde; cuando la da, se gana, crece. La vida no es para mí, es para los demás. La vida es para ponerla al servicio de los demás, para entregarla. Una vida que no se da, no sirve para nada. El ejemplo lo tenemos en el mismo Señor, que entregó su vida por nosotros, y nos dijo: “No hay amor más grande que dar la vida por los amigos”.

¿De qué serviría una vida sin amor? El sabor de la vida, su sentido es el amor.

Dejadme que os cuente algo personal. Los obispos, cuando somos nombrados por el Papa, elegimos un lema que se convierte en un verdadero programa de vida para nuestro servicio en la Iglesia. Cuando tuve que elegir mi lema episcopal, enseguida pensé: haré mías las palabras del apóstol Pablo en su carta a los Filipenses; “para mí la vida es Cristo”. Porque la vida no es una cosa, la vida siempre es alguien. Y creo que la vida, mi vida, es Cristo. No me entiendo, ni me imagino sin Cristo. Cuando intento labrar mi felicidad siempre aparece Él para animarme, para fortalecerme, y también para corregirme. Siempre recuerdo las palabras de aquella joven santa que fue Teresa de Liseaux, “tu amor creció conmigo”. Cristo, cuando lo dejas, cuando no le pones inconveniente va creciendo en ti, se va haciendo fuerte, te va salvando.

Buscar la felicidad es tan sencillo como cada mañana preguntar a Jesús, ¿qué quiere de mí? Hacer lo que Dios quiere es el gran secreto de la felicidad. Basta buscarlo, basta preguntarlo, para que el camino se vaya haciendo realidad misteriosamente.

Gracias amigo, gracias amiga, por haberme permitido caminar contigo durante estos instantes de la lectura de esta carta. Ojalá podamos encontrarnos alguna vez y continuar la conversación y la amistad que empezó en estas letras.

Pediré por ti, pide tú también por mí. Un gran maestro espiritual de nuestro tiempo, Thomas Merton, escribe en el relato de su conversión, que está convencido de que su descubrimiento de la fe se lo debe a alguien que rezó por él, no sabe quién es, quizás sólo lo conocerá en el cielo, pero pidió por él como un acto grande de amor, sin esperar ninguna recompensa en esta tierra. La oración de los unos por los otros es una buena arma para el nacimiento y crecimiento de la fe.

Ahhh! Tenemos una Madre, una madre grande: María. A ella nos acogemos.
Un abrazo.

+ Ginés, Obispo de Guadix

sábado, 20 de mayo de 2017

* MISI - Evangelio VI Domingo de Pascua Jn 17, 1-11

Jn 17,1-11a: Padre, glorifica a tu Hijo.

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo:

«Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese.

He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste, y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti.»

martes, 16 de mayo de 2017

* Jornada de puertas abiertas de la Pastoral Juvenil y


Jornada de puertas abiertas del Secretariado de infancia y juventud. 
Los jóvenes que quieran se podrán pasar por el obispado (patio de la Escolanía) para conocer mejor la Pastoral Juvenil de nuestra Diócesis.
También se informará del Campamento de Verano.

Te esperamos el 27 de Mayo, Sábado, a partir de las 10'45 a.m.

sábado, 13 de mayo de 2017

* MISI - Evangelio V Domingo de Pascua Jn 14, 1-12

Jn 14,1-12: Yo soy el camino y la verdad y la vida.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-«Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.»



Tomás le dice:



-«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»



Jesús le responde:



-«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.» Felipe le dice:



-«Señor, muéstranos al Padre y nos basta.» Jesús le replica: -«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mi. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre.»